domingo, 6 de marzo de 2016

Sueños esculpidos.


Las fuentes en las que calma la sed y se refresca la inspiración de los artistas y de los creadores en general pueden ser de muy diversa índole: la contemplación de la propia naturaleza y del mundo que nos rodea, la revisión de obras plásticas ya concebidas, la combinación consciente de ideas diversas, la música, la literatura en prosa y la poesía, las drogas… Pero existen aún otros abrevaderos para la inspiración, a los que el hombre ha acudido también desde tiempos inmemoriales: el mundo del inconsciente, tanto el inconsciente colectivo, -concepto que acuñó y desarrolló el psiquiatra Jung-, como el inconsciente personal, que acabó defendiendo Freud. El inconsciente está latente en nuestra vida casi de manera constante, pero es durante los sueños, cuando la censura del preconsciente baja la guardia, cuando intenta liberarse de una manera más directa, adquiriendo formas extrañas que despisten dicha censura y sean capaces así de aflorar a nuestra consciencia. Estas formas soñadas (símbolos, arquetipos,…) son las que después, según Freud, requieren una profunda interpretación.


Las obras de este proyecto han sido todas ellas extraídas del mundo onírico del autor, del cual lleva un registro gráfico de pequeños bocetos, y en ocasiones de escritos, desde que comenzó con la pintura, hace ya muchos años. Algunas de estas imágenes aparecían en sus sueños formando parte de la propia escena, como objetos “reales” dentro del propio sueño, pero otras aparecían como obras de arte ya creadas, o bien en formato de escultura o en formato de pintura, de forma que de una manera muy profunda el autor siente que esas obras ya existen como tales en el inconsciente, quizás colectivo, así que tiene la necesidad ineludible de trasladarlas al mundo físico de la realidad consciente. En las ocasiones en que sus visiones eran pictóricas, procuraba pasarlas a lienzo, pero en casos como los sueños que han motivado las obras presentes, cuya tridimensionalidad era evidente, el autor ha preferido plasmarlas de manera escultórica, sobre todo en el caso especial de la obra “El sueño de la fuente sonora”, donde además se incorpora la cuarta dimensión del tiempo, con el movimiento del agua y del mecanismo de percusión, y el sonido resultante.



 "El sueño de la fuente sonora"

"El sueño de la mano" ADQUIRIDO

"El sueño del hombre-espino"

"El sueño del viaje" ADQUIRIDO

"El sueño del árbol-pavo real"

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